Diez asignaturas después: lo que el MBA me está enseñando más allá del temario


Llevaba tiempo queriendo escribir esto con algo más de calma.

De las 16 asignaturas del MBA, ya he cerrado 10. Las que van desde IA Empresarial hasta Toma de Decisiones. Han sido casi cuatro meses intensos, encajando estudio donde podía: ratos sueltos, noches, fines de semana, huecos entre trabajo y vida personal. No siempre con energía, muchas veces por pura constancia.

Hasta ahora, esta primera parte ha sido relativamente llevadera. Mucha tecnología, datos, marketing, producto y decisión. Terrenos que ya tocaba en el día a día profesional o en proyectos personales, pero que aquí han tenido algo que no siempre encuentras fuera: estructura, lenguaje común y marco mental.

No he aprendido cosas mágicas.
He aprendido a ordenar ideas que ya tenía dispersas.

Y eso, aunque parezca poco, vale bastante.


Lo fácil no era lo superficial

Durante esta primera fase sentí que avanzaba rápido. No porque fuera trivial, sino porque conectaba bien con mi background técnico. IA aplicada a negocio, análisis de datos, e-commerce, SEO, marketing, metodologías ágiles… todo encajaba con experiencias previas.

Pero también me di cuenta de algo importante: muchas veces creemos que sabemos un tema solo porque lo usamos. Cuando tienes que bajarlo a papel, justificar decisiones o analizarlo desde fuera, aparecen huecos que no veías.

El MBA, al menos hasta ahora, me ha servido más como espejo que como fuente de conocimiento nuevo.


Ahora viene la parte incómoda

Las asignaturas que quedan ya no van tanto de tecnología. Van de personas, operaciones, contabilidad, finanzas y business plan. Negocio puro.

No es la parte que más me motive de entrada, y tampoco la que mejor se me da. Pero precisamente por eso es la que más valor le veo a medio y largo plazo.

Si quiero tomar decisiones menos a ciegas en proyectos reales —propios o ajenos— necesito entender mejor qué hay debajo: costes, márgenes, estructura, organización, incentivos y trade-offs reales.
No para ser experto en todo, sino para tener criterio.


2025: constancia más que épica

Este MBA también ha convivido con un año raro a nivel personal y profesional. Mucho cansancio, algo de bloqueo y bastante piloto automático… hasta que, hacia el final, algunas piezas empezaron a encajar.

Hubo decisiones importantes, proyectos que se pausaron y foco que se reajustó. Parar ideas como Laiboris o ClinicWise no fue rendirse, fue asumir que no todo tiene que avanzar a la vez. Elegir cuándo no empujar también es una forma de avanzar.

Con la IA me pasó algo parecido: menos hype, más criterio. Menos “hacer por hacer” y más pensar antes de construir. Usarla como apoyo, no como sustituto del pensamiento.


📈 Seguir, pero mejor

La idea para este año no es correr ni acabar el MBA por agotamiento.

Es cerrarlo con calma, sin pararlo, y usarlo como herramienta para decidir mejor en contextos reales.

No memorizar teoría. Ganar perspectiva.

Después de más de 15 años programando, sigo sintiéndome aprendiz.
Y curiosamente, ahora eso me motiva más que nunca.

Queda curro.
Pero seguimos.


Quiero saber tu opinión

¿Has pasado por una etapa similar de aprendizaje o cambio de foco profesional?
¿Te has dado cuenta de que lo que menos te motiva suele ser lo que más te hace crecer?

Te leo 👇

#mba #aprendizaje #negocio #toma de decisiones #carrera profesional #reflexión